Crear una web implica también crear la página de inicio, que se considera casi la más importante. De ella depende prácticamente todo: cuánto tiempo pasará el usuario en la web, qué impresión general se llevará y si le interesará la oferta de la empresa.
De qué se compone la página de inicio
La primera página debe reflejar el espíritu de la empresa. El desarrollo web debe hacerlo gente realmente cualificada. Hay que tener claro que no habrá una segunda oportunidad de causar una primera impresión. No puedes explicar a un cliente potencial que «no querías decir eso». Una mala página de inicio puede dar imagen de empresa poco seria. Por eso hay que aprovechar bien la única ocasión de decir a los clientes que ofreces un producto mejor que la competencia.
Encargar la web es la mitad del trabajo. También hay que entender la función de cada página e incluso de cada botón.
La página de inicio cumple estas funciones:
— Informativa: a qué se dedica la empresa y dónde ha llegado el usuario.
— De navegación: menú, botones activos y una navegación clara para moverse por la web.
— De venta: hay que mostrar todas las ventajas y aumentar la confianza en la empresa.
— De comunicación: conviene añadir un chat online, enlaces a redes sociales o un formulario de contacto.
Por así decirlo, la página de inicio debe cumplir la función de una landing page: ser lógica y vender, sin sobrecargar ni distraer al usuario. Eso sí, tendrá más funciones y contenido que una web de una sola página.
Webs llave en mano: de la página de inicio a las ventas
Una empresa tiene como mucho 10 segundos para captar el interés del usuario. Si la página de inicio no le interesa, se irá, quizá a la web de la competencia.
Por eso hay que poner en la página de inicio el nombre y el logotipo de la empresa. El lugar más visible es la esquina superior izquierda. Esta regla vale para todas las webs sin excepción, sea un portal informativo o una tienda online llave en mano.
Explica desde el principio y con claridad a qué se dedica la empresa. El usuario debe saber en los primeros segundos si está en el sitio correcto. Esta información suele ir en un banner o junto al logotipo. Lo importante: que sea breve.
El cliente también debe ver qué le puede ofrecer la empresa. Por ejemplo, puedes poner tu oferta en la página de inicio. En una tienda online, muestra algunos productos que llamen la atención. No seas misterioso: no temas indicar el precio desde el principio. Solo aumentará la confianza en la empresa.
Ten en cuenta también lo compleja y grande que será tu web. Si tiene muchas páginas, hay que cuidar la navegación para que el usuario sepa dónde encontrar cada grupo de productos. Un buen desarrollo web es el primer paso hacia unas ventas altas. La imagen desempeña un papel muy importante.
Por eso se recomienda incluir en la página de inicio bloques con las ventajas de la empresa:
— los valores de la empresa;
— los beneficios para el cliente;
— en qué supera a la competencia;
— información sobre las garantías.
El usuario debe convencerse de que está ante una empresa totalmente fiable. En resumen, la página de inicio de tu web debe:
— dar al cliente en segundos la información básica sobre tu empresa;
— explicar tus ventajas;
— tener una navegación intuitiva.
— estar diseñada para interesar a tu público objetivo.
Y no olvides la llamada a la acción ni un contenido de calidad y útil que responda a lo que el cliente necesita saber.
